El matonismo político de Trump en el marco de la OTAN y en su trato hacia otros países, simboliza claramente una política exterior imperialista, unilateral y agresiva, que se aleja de valores progresistas como la cooperación internacional, la diplomacia, la paz y la solidaridad global.
En lugar de fortalecer alianzas, su estrategia política las convierte en relaciones de dominación, basadas en la amenaza y el interés económico-militar de EE. UU.
La presión para incrementar el gasto militar en detrimento de inversiones sociales, especialmente en países como el nuestro, con desafíos en sanidad, educación y empleo no es más que una expresión de imperialismo y autoritarismo de las relaciones internacionales, que rompe con los principios del multilateralismo, la diplomacia y la cooperación entre estados.

