Contra el colonialismo, la ocupación y la claudicación de la ONU

Los carlistas denunciamos con firmeza la reciente resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre el Sáhara Occidental. Esta decisión, al respaldar el llamado “plan de autonomía” marroquí, constituye una traición histórica al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui y una nueva concesión al poder de las potencias y los intereses económicos.

1. La autodeterminación no se negocia

El derecho de los pueblos a decidir libremente su futuro no puede ser sustituido por una autonomía tutelada dentro de un Estado ocupante.

La ONU, al aceptar el plan marroquí como base de negociación, renuncia a su propio mandato de descolonización, convirtiendo la justicia en diplomacia y la soberanía en mera gestión administrativa. El pueblo saharaui no necesita tutores: tiene derecho a existir como nación libre y soberana.

2. La ocupación no se legitima

Desde 1975, Marruecos ocupa militarmente el territorio saharaui en violación del derecho internacional.
Reconocer su “autonomía” es normalizar la ocupación y blanquear un proceso de anexión impuesto por la fuerza.
Ninguna paz puede construirse sobre la negación de un pueblo.
La ONU ha abandonado su papel como garante de la legalidad internacional para convertirse en cómplice del statu quo colonial.

3. Doble moral del imperialismo occidental

Las potencias que hoy condenan invasiones en otros lugares callan ante la colonización marroquí del Sáhara Occidental.
Estados Unidos, Francia, España y la Unión Europea han optado por el “realismo geopolítico”: asegurar recursos, rutas comerciales y alianzas militares, incluso a costa de la justicia y del derecho de los pueblos.
Denunciamos este doble rasero como una forma moderna de imperialismo.

4. España y Francia, responsables históricos y políticos

España sigue siendo la potencia administradora de iure del territorio y, por tanto, responsable legal y moral del proceso de descolonización inconcluso.
Su apoyo al plan marroquí no es neutralidad, es complicidad con la ocupación.
Francia, por su parte, ha usado su influencia en el Consejo de Seguridad para bloquear toda supervisión internacional de derechos humanos, perpetuando la impunidad.
Exigimos a ambos Estados romper con la lógica neocolonial y apoyar la autodeterminación saharaui.

5. Los recursos del Sáhara pertenecen al pueblo saharaui

El expolio de fosfatos, pesca y energías renovables en territorios ocupados es un robo económico y ecológico.
Las empresas europeas y marroquíes que operan allí sin consentimiento del pueblo saharaui son cómplices de un crimen internacional.
Llamamos a la organización de un boicot activo, desinversión y sanciones (BDS) contra todas las corporaciones que lucran con el saqueo del Sáhara.

6. La ONU ha perdido su rostro anticolonial

El sistema multilateral nacido del fin de la Segunda Guerra Mundial ha dejado de ser un instrumento de emancipación para los pueblos.
Su estructura de veto, su dependencia financiera de las potencias y su pasividad frente a las ocupaciones revelan una crisis profunda de legitimidad.
Frente a una ONU capturada por los intereses del capital global, reivindicamos un nuevo internacionalismo popular, basado en la solidaridad, la soberanía y la justicia.

7. Por una solidaridad internacionalista

Llamamos a los pueblos del mundo a reconstruir la solidaridad con el Sáhara Occidental, del mismo modo que se ha hecho con Palestina, el Kurdistán y otros pueblos en resistencia.
El internacionalismo no es una consigna del pasado, es la única herramienta de los pueblos frente a los imperios.
La causa saharaui es la causa de todos los que luchan por un mundo sin colonialismo, sin ocupaciones, sin fronteras impuestas.

8. Por una nueva ola de descolonización

El siglo XXI no puede aceptar colonias disfrazadas de autonomías.
Exigimos:

  • La celebración inmediata de un referéndum de autodeterminación con opción de independencia.

  • La ampliación del mandato de la MINURSO para incluir la vigilancia de derechos humanos.

  • El fin del expolio de recursos naturales saharauis.

  • El reconocimiento pleno de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) por parte de todos los Estados comprometidos con la justicia y el derecho internacional.

Nuestra voz frente al silencio

Mientras los poderosos pactan sobre mapas y tratados, el pueblo saharaui sigue resistiendo en los campamentos, en la diáspora y bajo la ocupación.
Ninguna resolución puede borrar la verdad, ningún acuerdo puede suplantar la voluntad de un pueblo.

El Sáhara será libre.
Y su libertad será la de todos los pueblos que luchan.

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