La instrumentalización del racismo por parte de la extrema derecha en lugares como Torre Pacheco (Murcia) es un fenómeno que encaja dentro de una estrategia política más amplia que busca obtener rédito electoral y consolidar una base ideológica a través del miedo, la desinformación y la creación de chivos expiatorios.
Un contexto sociológico en el que se da una alta presencia de población migrante, especialmente marroquí y de otras nacionalidades del Magreb y África subsahariana, debido a la agricultura intensiva (Campo de Cartagena), donde existen dificultades económicas, precariedad laboral, desempleo juvenil, y servicios públicos tensionados, puede ser el caldo de cultivo perfecto para la frustración social en ciertos sectores de la sociedad.
En este entorno, la extrema derecha encuentra terreno fértil para aplicar un discurso de «nosotros contra ellos», utilizando una serie de estrategias de instrumentalización del racismo, como el hecho de vincular inmigración con criminalidad, amplificando hechos delictivos aislados cometidos por personas migrantes como si fuesen representativos de un colectivo entero y difundir bulos o noticias sacadas de contexto a través de redes sociales y medios afines.
Estos grupos ultra utilizan narrativas de “sustitución demográfica” o “pérdida de identidad” para generar alarma, convirtiendo al migrante en un enemigo cultural, no solo económico o laboral. Lanzan el bulo de que los inmigrantes reciben más ayudas que los españoles, aunque no esté sustentado por datos, alimentando con ello el resentimiento entre clases trabajadoras, que sufren condiciones similares.
Además se presentan como los únicos que “dicen la verdad” y “defienden al pueblo olvidado”. Hay que tener en cuenta que este tipo de discursos calan especialmente en zonas rurales o semiurbanas donde los partidos tradicionales se perciben como lejanos o ineficaces.
En Torre Pacheco y otras zonas del sureste, partidos como Vox han obtenido resultados electorales significativos utilizando estas estrategias. Han llegado a movilizar un voto de protesta que antes iba a la abstención o al PP, y que ahora encuentra en la extrema derecha una opción emocionalmente movilizadora.
La presencia de discursos racistas normalizados en medios y redes contribuye a desplazar el debate político hacia posiciones más radicales. siendo este uno de los objetivos principales de estos grupos.

